La Jornada
El derramamiento de sangre y los sufrimientos que los gorilas hacen caer sobre los hondureños podrían haberse ahorrado si Estados Unidos no hubiese adoptado una actitud ambigua y cada vez más complaciente ante el golpe de Estado. Obama reitera en Moscú que reconoce a Zelaya como único presidente legítimo y proclama que la potencia no toma en cuenta las diferencias políticas cuando los gobernantes han sido electos pero horas después, en abierta contradicción con el dicho de su jefe...







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